domingo, 4 de noviembre de 2007

AVENTURA AEROPORTUARIA

Martes, 30 de octubre, a las 8 como de costumbre mi despertador me despierta de un profundo sueño, me voy directo a la ducha, el agua apenas me despierta, pero está calentita, eso siempre ayuda. Como no tengo tiempo para desayunar me tomo un actimel y salgo de casa. Camino por las calles en subida del barrio de Sarriá, los niños corren con sus mochilas para llegar puntuales al colegio, diez minutos más tarde entro en la estación de ferrocarriles de Sarrià, me siento en uno de los escalones de las escaleras que llevan al andén y me espero, hoy no tengo prisa.
Las nueve y cuarto, las nueve y media, las diez...., el tiempo va pasando y yo continuo sentado, escuchando música y sin enterarme de las conversaciones ajenas, cosa que suelo hacer muy de vez en cuando, a las diez y cuarto pico mi T-10 y bajo al andén de la vía del tren que lleva a Plaza Cataluña, cinco minutos más tarde aparece, un S-5 .
El trayecto es breve, unos veinte minutos hasta llegar al centro, Plaza Cataluña está lleno de gente que va y viene, por mi parte, me dirijo al andén de la linea verde en dirección a Zona Universitaria, ¿mi propósito? tomar el próximo tren hasta Plaza España. Al ser hora punta los metros tardan un minuto y medio en aparecer, así que en cuestión de diez minutos el sol vuelve a tocar mi piel, pero esta vez casi al lado del mar. El próximo medio de transporte que tengo que tomar es un autobús, la linea 46 si mal no recuerdo, o era 64?, bueno, tengo memoria de pez, así que no me acuerdo, pero si que recuerdo el destino, el aeropuerto.
Acabo de llegar a la parada del bus cuando llega el que yo espero, prácticamente vacío. Como soy una persona previsora voy con bastante tiempo de margen, no sea que encuentren otro agujero en la linea del AVE y se congestione Barcelona, o que haya un accidente, o que un avión caiga en medio de la ciudad provocando un caos total...., miles de excusas. El bus me lleva hasta la Plaza Cerdá, Gran Via 2, Hospitalet, el hospital de Bellvitge y otros sitios más o menos interesantes pero que, por ser de familia bien, me están prohibidos, no sea que me secuestren, me atraquen, me descuarticen, me decapiten..., etc, en fin, aquellas razones que acostumbran dar las madres a sus hijos cuando van a sitios que ellas consideran peligrosos.
Para mi sorpresa en media hora estoy escuchando los reactores de los aviones que vienen y van mientras montones de personas van llevando sus maletas de un sitio a otro. Todo esto está muy bien y el aeropuerto personalmente es uno de mis lugares preferidos, pero.... ¿que hago? ¡¡¡solo son las once!!!.
No nos preocupemos, he traido la mochila y llevo mis apuntes, me pondré a estudiar. En la terminal A encuentro un sitio al lado de las pantallas de llegadas de vuelos internacionales, el vuelo de easyjet procedente de París Orly todavía no figura en ninguna de las seis televisiones, por una sencilla razón, el último vuelo que aparece es el de las doce y media y el de Marc llega a LAS DOS MENOS CUARTO.
La historia del cine podría ser una asignatura fascinante si no llega a ser porque mi querido profesor la hace aburridísima, los apuntes que nos dio uno de los primeros días no son más que citas de la bibliografía que él nos recomendó, el único problema es que están todas desordenadas, y de los hermanos Lumiere pasamos directamente al star system de Hollywood, un salto abismal que me va aburriendo cada vez más hasta que decido meter todas las fotocopias en mi carpeta y dar un paseo por la terminal, para cuando me levanto de mi sitio son ya la una y cuarto, solo nos falta media horita!!!!.
El vuelo de Easyjet Paris Orly hace tiempo que aparece en las televisiones, pero no se sabe donde está, si ha salido a la hora, si llega con retraso, nada, claro estas cosas solo me pasan a mi, todos los aviones de las seis televiones dicen que han salido a la hora o que han aterrizado a la hora, AHHHHHHHHHHH, y por si esto fuera poco a diez minutos de las dos menos cuarto empiezan a aterrizar aviones que en teoría no aterrizaban hasta las dos o dos y cuarto, y el avión de Paris todavía sin aterrizar, esto es increíble.
Por suerte para mi a las dos menos diez aterriza el avión que espero. Veinte minutos más tarde recibo un mensaje de Marc, que cuando salga del avión me llama, que guay, el no sabe que estoy en el aeropuerto esperándole, es una sorpresa.
A las dos y cuarto se abren las puertas y la gente sale en tropel, de pronto Marc sale de la sala de recogida de maletas, está algo perdido porque no para de mirar de un lado a otro, supongo que busca a su hermana, que es la que tiene que venir a recogerle, voy acercándome a él, no me ha visto, cuando estamos a un metro de distancia le saludó, y por su parte dice:
- Qué haces aquí?.
Más tarde se soltó más y se puso mimoso, porque no terminaba de creerse que le hubiera ido a recibir al aeropuerto, pero así fue, pasamos una tarde genial en compañía de su familia, y encima nos quedaba pasar el puente!!!, pero eso es otra historia.

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