Una gran pregunta, aunque creo que sin respuesta. Por mi vida han pasado muchas personas, muy diferentes, pero todas iguales en un único concepto, no quieren cambiar.
Hay dos casos en la actualidad que me inquietan, estan relacionados el uno con el otro pero de la misma manera son completamente diferentes.
El primero, mi padre, un hombre hecho para el trabajo y por el trabajo, el trabajo es su vida y los pequeños momentos libres que tiene al día los tiene para el trabajo o para entrar en contacto con su rincón más espiritual, diría que esto está muy bien, pero no puedo decirlo porque lo que las nuevas corrientes espirituales le sugieren quedan en eso, sugerencias. Su conciencia es férrea, su comportamiento firme, no se doblega ante nadie, el resto de seres humanos deben doblegarse ante él y cumplir las leyes de sus dominios (casa). Todo esto anteriormente mencionado crea en mi padre una especie de amargamiento interior que se va cargando y cargando hasta que llega un momento en que necesita una válvula de escape, normalmente suele exteriorizarse en forma de una bofetada, un grito, todo se resume en encontrar a alguien inferior a él y hacerle ver lo fuerte que es y la facilidad que tiene para utilizarlo y/o dominarlo. Primero mata y luego pregunta.
El segundo, mi querido novio, al que quiero y adoro. Pero aunque le quiera y le adore no puedo negar que tiene sus puntos flacos, y uno de ellos es la conducta firme que tiene ante los demás, los que tienen que cambiar son los demás, él no, esa parte me cuesta bastante de entender, pues el hecho de que cambien los demás podría denotar una cierta idea marcocentrista, pero no lo es. Supongo que con el tiempo lo iré descubriendo.
Como sucesos importantes esta semana poca cosa a destacar, mañana entrego la exposición de fotografía que tantos quebraderos de cabeza me ha dado, y tengo que decir que ha quedado bastante bien, el miércoles tengo sesión de cine y cena de nuevo, un acontecimiento social al que me estoy acostumbrando y que me gusta cada vez más, el sábado tengo que quedarme de canguro con mi hermano Gonzalo porque mis padres se van a una cena de largo del Circulo Ecuestre (Marc, aviso con tiempo), y los acontecimientos ya típicos: ensayo de coro, comida en casa de la abuela y clase de solfeo. Más vale afrontar la semana con ganas. Y solo faltará una semana para el finde en Calafat!!!
1 comentario:
La gente no cambia, aprende a disimular, y de ese modo, se sociabiliza. En cuanto a tu padre, el comportamiento de macho cabrío que tiene en casa, seguramente dista bastante del que tiene cuando trabaja.
En cuanto a mi... yo he aprendido a disimular muchas de mis flaquezas, pero en todo caso, tengo mis principios e ideales, a los que me cuesta bastante renunciar, con lo cual suelo exigir que sea el otro el que cambie.
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