Pasaban ya diez minutos de las once, la clase había empezado. Los alumnos tomaban apuntes mientras el profesor soltaba una berborrea acerca de los derechos civiles cuando un ruido proveniente de la puerta distrajo su atención. Una figura alargada y delgada apareció en el umbral. El profesor giró la cabeza y centró sus pequeños ojos en la carita desgarbada a la que iba a fulminar:
- Que llegue usted tarde no es mi problema, lo que sí es mi problema es que perturbe el buen clima de la clase, así que si no le molesta dese la vuelta y desaparezca de mi vista, váyase a cualquier sitio pero no entre en mi clase.
El joven fijó sus ojos en el profesor y con una voz muy suave, casi imperceptible, dijo:
- Si a usted se le hubiera muerto un familiar ¿No lo pasaría mal? pues eso es lo que me ha pasado, le agradecería que mantuviera las formas como profesor que es y no hablara de esa manera sin tener un motivo.
1 comentario:
Este me encanta!
A ver si alguna vez que un profe te hable asi, le pegas un buen corte!
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