jueves, 6 de marzo de 2008

Vías

Las diez... las diez y uno, las diez y dos. Sentado en el banco de la estación espero que llegue el tren. Grandes momentos pasan por mi cabeza, lugares, personas, situaciones, besos, caricias, abrazos, cada vez más lascivos, más eróticos.

Pensar en esas cosas me produce una inmensa tristeza, al saber que ya no volverán, me meto la mano en el pantalón y la noto, está caliente.

Los días se tornarán grises, oscuros, pasarán despacio como las más largas agonías que parecen interminables.

Veo a la gente pasar y me pregunto en que piensan, si habrán pasado por lo que estoy pasando yo, pero nunca lo sabré.

Solo quedo yo, dependo de mi y solo yo mismo podré ayudarme para salir de este inmenso mar de dudas. Por mucho que quieras ayudarme no podrás, no puedo confiar en ti, pero pese a todo esto te sigo queriendo.

Giro la cabeza y encuentro oscuridad, un camino oscuro en el que solo las vías marcan la ruta. En mi vida las vías se multiplican, se dividen en intersecciones, y estas intersecciones en más intersecciones, y en más, y en más... los caminos se entrecruzan, no sé que camino tomar por miedo a equivocarme, a no tomar la decisión correcta. He oído que cuando tomas una decisión no hay vuelta atrás, por mucho que te empeñes en demostrar lo contrario, las personas no serán iguales, los días no tendrán la misma luz y la comida no tendrá el mismo sabor. El tren llega, me levanto, se abren las puertas, sale gente, pero tu no estás. Has muerto.

1 comentario:

MPB dijo...

He muerto?... NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

Mola el relato!