Ahora mismo estoy dando clase, les he puesto bastante ejercicios a los niños. Mientras Bruno hace sumas de cuatro cifras como un loco contando los números con los dedos de la mano Hugo copia un texto que le voy a dictar. Ahora se portan muy bien, aunque a veces se distraen con facilidad, y cuando te despistas levantan la vista del papel. Aún así, son buenos chicos.
Mientras venía he tenido una extraña sensación, como si algo dentro de mi se desgajara de mi cuerpo. En ese preciso momento me he sentido vacío. Como si dentro de mi cuerpo quedara solamente algo indeciso y que no se reconocía a sí mismo.
En mi cabeza una vocecita ha empezado a hacerse preguntas existenciales como: ¿Quién soy?, ¿A dónde voy?, pero esas preguntas eran una tontería, porque yo sabía perfectamente quien era y a donde iba.
Parece que simplemente me he dado el disfrute de ponerme en la piel de otro, aunque no lo he conseguido casi he podido sentirlo, ver a todas las personas por debajo de mi, y pensar lo que ellos pensaban. El problema de todo esto es que había mucha información en mi cabeza y no podía procesarla toda.
Qué extraño, me he sentido como si estuviera jugando a ser dios.
1 comentario:
Alienado, esa es la palabra... alienado de tu propio ser. Y en parte creo que es normal, porque desde hace un año, entra en crisis Ignacio con Nacho: lo que debes ser, y lo que quieres ser.
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