jueves, 6 de marzo de 2008

La casa de los líos

Por otro lado y dejando a un lado mis paranoyas personales, hoy he ido a comer a casa de mi abuela, y como cada día que voy a comer a casa de mi abuela ha habido follón. Hoy en teoría teníamos que hacer una exposición de fotos para la fiesta de mi primo Juan, que cumple 18 años el jueves que viene, así que me he llevado el ordenador portátil.
Para comer había huevo al panecillo (nueva variedad de hacer el huevo) y carpaccio de ternera, con queso y pimienta (no me he tomado el queso).
Mi tío Enrique, que siempre está metiéndose con mi Tía Gloria le ha preguntado:
- Glorita, si haces los comentarios de la exposición tu serán buenísimos, Juan con sus churris, Juan mi campeón, y la música? también se la pondrás? Ritmo!!! Ritmo de la noche!!!.
Mi tía le ha respondido que si se podía callar, y acto seguido a mirado a mi abuela y le ha pedido si le podía hacer callar. Mi abuela, obediente, a hecho callar a mi tío.
Una vez acabada la comida nos hemos puesto manos a la obra. Como es normal, mi tío ha empezado a pasearse por el salón sin un rumbo fijo, rodeando los sofás. Mientras tanto nosotros estábamos concentrados intentando dar un orden coherente a las fotografías y teniendo en cuenta a las personas que salían en ellass, ya que mi tío Carlos, el marido de mi tía, podía llegar a montar un escándalo si no salía en las fotos que él creyera suficientees. Por su parte, Enrique ha intentado incomodar a mi tía. Cada vez que pasaba por su lado le cantaba su "Ritmo, ritmo de la noche". Al final a decidido dejar de deambular como un fanstama y ha tomado asiento.
Ha habido un momento en el que el ordenador se ha colgado y mi tía se ha llevado las manos a la cabeza, por suerte lo hemos podido arreglar, pero no antes de que mi tío volviera a la carga, volviendo a repetir su ya condenada frase. Esto ha sido demasiado para mi tía que ha gritado fuera de sí:
- ¡Mamá!, ¡No lo aguanto más!, ¡Lo voy a asesinar!, ¡Dile que se calle!.
- Enrique, ¡Cállate!
Sabiendo que contra su madre no podía hacer nada Enrique se ha callado, pero en seguida ha mirado a Gloria y ella, percatándose de su mirada, ha decidido contraatacar:
- Enrique, vas muy sucio, no te has duchado.
Enrique sonriendo le ha contestado:
- Como tú Lilita, que eres una cerda y no te duchas nunca.
Gloria, ofendida, ha respondido que se había duchado, y que normalmente, se llega a duchar hasta dos veces.
La discusión ha terminado con la entrada triumfal de Numa. Pobre perro ignoraba completamente que se iba a convertir en unas pesas de gimnasio, puesto que a Enrique se le ha currido cogerlo y zarandearlo de arriba a bajo

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