Mientras suenan las notas de la Banda Sonora de El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo me viene a la cabeza que en un año y un poco más estaré sentado en la butaca del cine viendo la primera parte de El Hobbit.
Parece que la fiebre de El Señor de los Anillos nunca se marcha. A principios de semana empezamos a ver el primer apéndice de la Versión Extendida de La Comunidad del Anillo y no hemos parado, nos hemos "impregnado" de la magia de El Señor de los Anillos una vez más.
Como consecuencia de esa "impregnación" el libro de El Hobbit se ha dejado caer en mi maleta. Si consigo terminar "La caída de los gigantes", del amigo Ken Follett, un tocho de más de mil páginas que coge la vida de cinco familias de diferentes países y las sitúa durante el período que abarca la I Guerra Mundial. Ken Follett me gusta, pero con ciertas cosas me tiene harto. En todos sus libros los malos son muy muy malos, y se pasan gran parte de la historia puteando a los protagonistas hasta el final, que reciben su merecido. Pero es injusto que sea así, porque uno pierde el interés por la historia porque ya sabe lo que va a pasar. Buen ejemplo de estas tramas son "Los Pilares de la Tierra", donde llevas a odiar al tal Percy Hamleigh hasta límites insospechados.
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