Cuando ibas a primaria te dejaban coger un libro de la biblioteca para leerlo durante un mes. Como ocurre en todos sitios siempre hay un libro que todo el mundo quiere, pero que está cogido todas las veces que lo vas a buscar. En la biblioteca de los Sagrados Corazones, situada en la última planta de un edificio enorme, los pocos niños de primaria que leían libros (realmente éramos muy pocos los que íbamos a la biblioteca) siempre buscaban este libro: "Querida Susi, querido Paul", de la editorial de El barco de vapor. Un libro que parecía evaporarse, pues el lunes a las nueve y cinco minutos de la mañana ya había desaparecido de la estantería de los libros con los lomos azules.
Nunca pude leer ese libros. Ya que durante seis años nunca pude cogerlo. Si lo miras fríamente es una tontería, porque sabiendo que iba sobre dos enamorados ya sabes como acabará: Con los dos personajes enamorados viviendo un amor eterno. Y además escribiéndose cartas, hoy en día sería un chico y una chica que se conocen en una página de perfiles y se empiezan a enviar mails, o en su defecto un chico y una chica que se conocen en una página de perfiles o se encuentran por facebook, se agregan al messenger y empiezan a chatear. A los dos días se cansan y ya no se vuelven a hablar.
A los dieciocho años paseando por el fnac me encontré con ese libro, por fin lo veía por primera vez, estaba emocionado. Pero su imagen infantil no consiguió engancharme, así que después de cogerlo, leer su sinopsis y pasar algunas de sus páginas, decidí dejarlo de nuevo en el estante.
Ese libro ocupa una etapa de mi vida. Pero una etapa ya pasada.

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